A El Jichi y otros amigos que me pidieron disculpas

Dirección de Obras Públicas Municipales (1978)


Porque la vida es una experiencia absolutamente personal, maravillosa y difícil, que permanentemente pone a prueba nuestras ideas y nuestras creencias.

Porque para mí, la integración no es una novedad. El llano sudamericano es todo uno y los que nacimos en él, nos sentimos a gusto donde encontramos el trato amable y sencillo que caracteriza a su gente.

Porque las calles, las calles polvorientas de Hamacas y mis amigas del barrio son iguales para mí a las de la ciudad donde nací y me crié.

Porque no olvido el café perfumado y los bizcochos que primorosamente envueltos en una tela blanquísima cosida con unas puntadas parejitas, llegaban a mi casa de La Plata con la ternura de Victoria Costas.

Porque a Santa Cruz la conocí hace muchos años desde su casa en la calle Velasco y me gustaba conversar con ella, meciéndose en su hamaca, y llevarla del brazo a misa en la Catedral por las aceras altas y ayudarla a cruzar las calles de arena.

Porque vine muchas veces más, hasta que me quedé para siempre.

Porque mis hijos crecieron aquí y hasta tengo un nieto camba que se parece a su abuelo (*)...

Porque aquí también enterré a mi madre.

Porque para una arquitecta que ama su oficio, ha sido un honor participar en el proceso de construir una ciudad de características tan singulares como ésta.

Porque cuando voy a los pueblos chiquitanos me quedo horas mirando sus plazas, sus casas y sus iglesias.

Porque esas son las fuentes comunes...

Porque durante seis años trabajé en la Alcaldía haciendo polifuncionales, postas, mercados, plazas e iluminando avenidas.

Porque con don Noel hicimos gran parte del Zoológico.

Porque cinco años fui vicepresidente del directorio del Consejo del Plan Regulador.

Porque en los últimos seis años estoy trabajando en la Oficina Técnica del Plan Regulador, defendiendo la planificación a mediano y largo plazo com algo indispensable para esta ciudad.

Porque muchos jóvenes cruceños han sido y son mis alumnos en las universidades locales.

Porque pienso, como me enseñaron mis padres y mis maestros, que las únicas fronteras válidas son las morales y las éticas.

Porque la vida de una persona es mucho más que un sobre que se quedó cerrado.

Porque valen la pena el cariño de la familia, la ternura de los amigos, el trabajo honesto y responsable, la gente y las cosas sencillas y el respeto mutuo.

Por eso, a pesar de todo...

Esta... ésta también es mi tierra.


Marta Elcuaz.  Artículo publicado en la Revista Reflejos de la Semana N° 196. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, del 10 al 17 de agosto de 1990; y en el libro "Migramos" (2012).


(*) Hoy, en 2026, tengo varios nietos cambas y hasta tres bisnietos cambas.

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